La selección se cuelga la medalla de bronce en Macolin (Suiza) y logra billete para el mundial de Singapur 2027.
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Hermann Brandt, inventor del tchoukball
El tchoukball es un deporte originario de Suiza que se ha popularizado en más de 80 países, incluido España. Se juega en una cancha rectangular, similar a la de baloncesto, dividida por su parte media en dos campos, a su vez con dos áreas semicirculares de 3 metros de radio en el centro de la línea de fondo de cada campo. El objetivo es anotar puntos haciendo rebotar una pelota contra el tchouk —una estructura de hierro con una inclinación de 55º y una red muy tensa— consiguiendo que el balón bote fuera del área y dentro del campo, sin que la defensa contraria llegue a tener el control del balón. Ambos equipos pueden interactuar indistintamente en uno u otro tchouk y moverse libremente por todo el campo. Podríamos decir que es un deporte similar al balonmano en su periodo de ataque y similar al voleibol en defensa.
Aunque no es tan conocido como otros deportes, el tchoukball ha ganado popularidad en España en los últimos años, contando con una creciente comunidad de jugadores. Los colegios españoles también están adaptando su práctica en la asignatura de Educación Física. Además, en 2001 el tchoukball fue reconocido por la UNESCO como el deporte de la Paz debido a su enfoque en la seguridad, la inclusión y la cooperación.
Cada equipo puede tener hasta 12 jugadores, aunque solo 7 están en pista al mismo tiempo. No hay porteros ni posiciones fijas: todos atacan y defienden por igual, y un mismo jugador puede pasar de recibir un pase a lanzar a portería en cuestión de segundos.
Las reglas que marcan el ritmo del juego son pocas, pero se cumplen a rajatabla:
Un máximo de tres pasos con el balón en las manos.
No se puede retener el balón más de tres segundos.
Está prohibido botar el balón, así que todo se juega al pase.
No se permite ningún tipo de contacto físico entre jugadores.
Un defensor no puede bloquear ni interceptar el lanzamiento de un rival hacia el tchouk (portería).
Esta última norma es la que da al tchoukball su carácter tan particular: como nadie puede impedir el lanzamiento, el equipo que ataca siempre puede tirar con garantías, y el juego se decide en la lectura del rebote y en la rapidez para colocarse antes de que caiga el balón. En cuanto un equipo anota, pierde el saque, falla el lanzamiento o el rival recupera el control del balón, los papeles se invierten al instante: quien defendía pasa a atacar sin pausas ni reinicios, lo que hace que el juego sea muy dinámico y exigente a nivel táctico.
Al no haber contacto ni bloqueos, el tchoukball se puede practicar en equipos mixtos y en cualquier rango de edad, y el peso específico no lo tiene la fuerza física, sino la visión de juego, la puntería y la capacidad de anticipación.
Agradecemos a nuestros colaboradores por su valiosa participación en los proyectos y actividades que fortalecen la comunidad del tchoukball y sus valores.