Las primeras noticias en España sobre tchoukball —un juego diseñado en 1970 por el Dr. Hermann Brandt de la Universidad de Génova como una adaptación del balonmano con la que buscaba minimizar las situaciones conflictivas entre adversarios— llegaron de la mano de Manuel Martínez Gámez —maestro y licenciado en Educación Física, especialista en juegos y deportes alternativos y expresidente de la Asociación Española de Tchoukball (AETB)—. En 1990, tras ver unas imágenes de un campeonato de tchoukball, diseñó como entrenador de balonmano, el «Rebotón», un juego basado en el tchoukball, según él mismo explica en su libro Educación del ocio y tiempo libre con actividades físicas alternativas (Madrid: Esteban Sanz, 1995), y que describe como más cooperativo, interesante, sencillo y con mejores transferencias positivas con el balonmano. No obstante, el «Rebotón» tiene en parte la esencia del tchoukball, los cuadros de rebote y entre el área de 3 y 6 metros se siguen los criterios de no poder defender al portador del balón.