Las primeras noticias en España sobre tchoukball —un juego diseñado en 1970 por el Dr. Hermann Brandt de la Universidad de Génova como una adaptación del balonmano con la que buscaba minimizar las situaciones conflictivas entre adversarios— llegaron de la mano de Manuel Martínez Gámez —maestro y licenciado en Educación Física, especialista en juegos y deportes alternativos y expresidente de la Asociación Española de Tchoukball (AETB)—. En 1990, tras ver unas imágenes de un campeonato de tchoukball, diseñó como entrenador de balonmano, el «Rebotón», un juego basado en el tchoukball, según él mismo explica en su libro Educación del ocio y tiempo libre con actividades físicas alternativas (Madrid: Esteban Sanz, 1995), y que describe como más cooperativo, interesante, sencillo y con mejores transferencias positivas con el balonmano. No obstante, el «Rebotón» tiene en parte la esencia del tchoukball, los cuadros de rebote y entre el área de 3 y 6 metros se siguen los criterios de no poder defender al portador del balón.
El 4 de agosto de 2011 nuestra primera y muy novata selección hizo su estreno internacional en el mundial de Ferrara con victoria ante un combinado asiático por ausencia de Ghana, nuestro teórico primer rival. Tras la fase de grupos, una derrota por 46-47 contra Francia terminó dejándonos en duodécimo puesto. No mucho después en Essaouira, Marruecos, la selección española fue la primera europea en jugar un partido contra un rival africano, nuestro anfitrión, al que derrotamos con un reñido 39-36; y en octubre de 2012 la selección femenina hizo su debut internacional en el torneo francés de Pont de Vaux.
Desde entonces hemos participado en cinco campeonatos europeos y dos mundiales, así como en nueve ediciones de los campeonatos Geneva Indoors, donde los más jóvenes han obtenido tres oros, dos platas y cinco bronces en diferentes categorías. También hemos estado presentes en torneos amistosos internacionales y algunos equipos españoles han competido tanto en la Winners como en la Silver Cup, máximas competiciones europeas por equipos.
Sin salir de nuestro país, la AETB ha impartido más de treinta cursos de formación a diversos niveles y ha organizado o participado en más de setenta torneos o encuentros, en Andalucía, las dos castillas, Asturias y, especialmente, en la Comunidad de Madrid, donde existe un núcleo más asentado de jugadores. Martos, en Jaén, ha acogido dos campeonatos de la modalidad de Tchoukball-Pradera, y Estepona y Alicante han hecho lo propio con el Tchoukball-Playa.
Pero los momentos más importantes para el tchoukball español, más allá de su primera implantación en 2011, probablemente han sido la creación en 2015 de la Liga Española de Tchoukball, que se ha desarrollado sin más interrupción que la obligada por la epidemia de Covid, y la obtención de la medalla de bronce en la categoría masculina en el Campeonato Europeo de Ferrara 2024. Un logro, este último, en el que tan importante ha sido el papel de un brillante grupo de jóvenes jugadores como el de los veteranos impulsores del tchoukball en España que, en un proyecto a largo plazo, tuvieron la visión de integrar a los más jóvenes como sus compañeros y rivales en la liga regular.
Como dice uno de nuestros eslóganes preferidos «Al tchoukball jugamos todos».
El «Rebotón», como variante del tchoukball, fue difundido en cursos de formación de profesorado de Educación Física en Palma de Mallorca, Ciudad Real, Valladolid, Plasencia, Medina del Campo, Cáceres, Miranda de Ebro, Sevilla, Coria, Vigo, Almería, Barcelona, Jerez, Córdoba, Zaragoza, Santander, Tomelloso, Temuco (Chile), Peñaranda de Duero y en distintas localidades de la Comunidad de Madrid. Ha sido también una modalidad deportiva de los Encuentros Lúdico-deportivos por la Igualdad y la Interculturalidad de la Comunidad de Madrid organizados por la Asociación de profesorado de Educación Física ADAL en distintas localidades.
En mayo de 2010 Robson Silva —jugador brasileño de tchoukball, miembro de la selección nacional brasileña y colaborador de la Federación Internacional de Tchoukball (FITB), entidad reguladora de este deporte creada en 1971— contactó con Manuel Martínez Gámez y, aprovechando su presencia en Madrid, incorporó un taller de prácticas en los Encuentros Lúdico-deportivos por la Igualdad y la Interculturalidad de la Comunidad de Madrid en Alcorcón, San Martín de la Vega y Humanes de Madrid. Asimismo, con la colaboración de Robson Silva se incorporó el tchoukball en un curso impartido por Manuel Martínez Gámez en la Universidad de Alcalá de Henares en junio de 2010. En ese momento, comenzó la colaboración con Julio Calegari —director de desarrollo internacional de la FITB— que facilitó material para impulsar el tchoukball en España. Con Julio Calegari, en octubre de 2010, se impartieron sesiones pedagógicas en la Universidad Europea de Madrid, en el IES Virgen de la Paloma de Madrid con el alumnado del Ciclo formativo Superior de Actividades Físicas y Animación Deportiva y en el Instituto Nacional de Educación Física (INEF). En esas mismas fechas, aprovechando su presencia en las jornadas, el profesor Carlos Barnechea Álvarez dejó para la revisión de Julio Calegari y el aval de la FITB su libro El Tchoukball, un deporte alternativo para todos (Sevilla: Wanceulen, 2010).
El 24 de marzo de 2011, coincidiendo con la organización por Julio Calegari de un curso básico coach “C” de la FITB impartido en el INEF de Madrid, 16 participantes firmaron el Acta fundacional de la Asociación Española de Tchoukball, que fue inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones el 28 de julio de ese mismo año y, unos días más tarde el 3 de agosto, fue aprobado su ingreso como miembro de la Federación Internacional de Tchoukball (FITB).